Villa del Balbianello sobre el Lago di Como, Italia
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Lago di Como: no es solo para lunas de miel, y no se hace en un día

El argentino que arma Italia por primera vez hace Roma, Florencia y Venecia. El lago queda afuera por dos motivos, y los dos son equivocados. Unos lo descartan porque lo tienen archivado como destino de lujo, de villas y de luna de miel. Otros ni siquiera lo tienen en el mapa, o lo resuelven en una excursión de un día desde Milán.

Es una de las mejores escapadas que tiene Italia y compite de igual a igual con cualquiera de los circuitos famosos. Lo único que hay que entender es cómo se hace.

El complemento perfecto de Milán

Milán es una ciudad que se resuelve en dos días. El Duomo, la Galería, el Cenacolo si conseguiste entrada, y poco más. El problema de la mayoría de los itinerarios es que después de esos dos días no saben qué hacer con Milán.

Ahí entra el lago. Desde Milano Centrale sale un tren cada hora que te deja en Como San Giovanni en unos 40 minutos. Si querés ir directo a la parte más linda del lago, el mismo tren llega a Varenna en poco más de una hora, también con frecuencia horaria. No hablamos de una excursión: hablamos de agarrar un tren y estar en otro mundo antes del mediodía.

Como es el punto de partida, no el destino

Como es una ciudad linda, con su catedral, su paseo costero y vida propia todo el año. Pero el valor está en que es la puerta de entrada. Desde ahí sale todo.

También podés basarte más arriba, en el centro del lago, que es donde están los pueblos más conocidos. Las dos lógicas funcionan y después vemos cuál te conviene.

Todo se recorre en barco

Este es el dato que cambia el viaje. En el lago no se maneja: las rutas son angostas, no hay dónde estacionar y vas a tardar más que en barco. El transporte real son los ferries.

Hay pases de día por zona que te dejan subir y bajar las veces que quieras, y eso es lo que hace que el lago no se sienta un paseo organizado: desayunás en un pueblo, almorzás en otro y seguís cuando tenés ganas. Pero la libertad es del pase, no de los horarios. Entre un pueblo y otro puede haber una hora de espera, y según el tramo y la época la frecuencia baja bastante.

Por eso el día se arma al revés de lo que uno supone: mirás la tabla de horarios a la mañana, elegís dos o tres paradas y dejás que el barco marque el ritmo. Si salís con seis en la cabeza, el día lo pasás en los muelles.

Los pueblos son el plan

Bellagio es el famoso y el que más gente tiene. Pero Varenna, Menaggio, Tremezzo, Lenno y los pueblitos chicos de la costa son tanto o más lindos, y bastante más tranquilos.

En todos pasa lo mismo: callecitas empinadas, escaleras entre casas de colores, cada esquina una postal, y bares y trattorias donde parar a comer de verdad. No es un lago para mirar desde un mirador. Es un lago para perderse caminando y sentarse a comer sin apuro.

Las villas

Son parte del viaje y vale la pena entrar a alguna. Las que más se visitan son Villa del Balbianello en Lenno, Villa Carlotta en Tremezzo, Villa Melzi en Bellagio y Villa Monastero en Varenna. Con dos alcanza. Ver cuatro en tres días es convertir el viaje en una lista de tareas.

Dos cosas que casi nadie hace

La Greenway del Lago di Como es un sendero de unos 10 kilómetros entre Colonno y Cadenabbia, que se camina en tres horas y media y sigue el trazado de la antigua Via Regina, a media ladera y por tramos al borde del agua. Pasa por Lenno, Tremezzo y Ossuccio. No es trekking de montaña: lo hace cualquiera.

El funicular de Como a Brunate sube en siete minutos a lo que llaman el balcón de los Alpes. Desde arriba se ve el lago entero y, con día claro, hasta Milán. Media hora más de caminata y llegás al Faro Voltiano.

Cuándo ir

Cada época tiene lo suyo. En verano te podés meter al lago, pero es cuando más gente hay y cuando más se nota. Primavera y otoño es cuando el lago está tranquilo, con todo abierto y el clima amable. Si tenés que elegir, esa es la ventana.

En invierno baja la frecuencia de los barcos y varias villas cierran. No es imposible, pero es otro viaje.

Cuántos días, y si conviene moverse

Dos o tres noches como mínimo. Con menos, lo que te llevás es la foto, no el lugar.

Podés quedarte en un solo pueblo y saltar en barco todos los días, que es lo más cómodo y lo que recomiendo, o ir moviéndote de alojamiento y despertarte cada mañana en otro lado. Lo segundo es más lindo y más trabajoso.

Y una cosa que conviene aclarar: alojamiento accesible hay. No todo es un hotel de Bellagio con vista al lago. Fuera de los dos o tres pueblos estrella, los precios bajan bastante.

Para quién sí y para quién no

Sí si ya hiciste el circuito clásico de Italia y querés algo que no sea otra ciudad con fila. Si te gusta caminar sin plan. Si te interesa comer bien en lugares chicos. Si vas a estar en Milán y te sobran dos o tres días.

No si buscás vida nocturna, si viajás con poco tiempo y querés tildar monumentos, o si la idea de depender de horarios de barco te estresa.

¿Te tentó este destino? Escribinos y lo armamos juntos.

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